Siro Anton - Ramera de Babilonia y Masturbación

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Ficha técnica:

Título: Whore of Babylon II (Ramera de Babilonia)
Técnica: Fotografía analógica combinada con fotografía digital.
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Ficha técnica:

Título: Self-Abuse IV (Masturbación)
Técnica: Fotografía analógica combinada con fotografía digital.
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.Siro Anton, cuyo verdadero nombre es Spiros Antoniou, es un polifacético artista griego (Atenas, 1973) con un inconfundible estilo personal que se inscribe en la tendencia “Dark Art” (Arte Oscuro). No sólo es conocido como fotógrafo, pintor y diseñador gráfico, también es miembro del emblemático grupo musical griego de metal extremo y vanguardista Septic Flesh, donde actúa de vocalista y bajo. En el ámbito musical se le conoce sobre todo como Seth Siro Anton.

Su vocación pictórica comienza a los 8 años realizando retratos y paisajes sobre madera, pero no será hasta los 17 años cuando reciba clases en escuelas privadas de pintura y diseño gráfico digital. Tiempo después, ingresará en la Escuela Superior de Bellas Artes de la Universidad de Atenas, donde cursará estudios de pintura, fotografía, paisaje y perspectiva. A partir de 1997 trabajará como diseñador gráfico y artístico en diferentes revistas musicales, destacando en la creación de portadas de álbumes musicales para importantes bandas de metal y rock, como Rotting, Christ, Septic, Heaven, etc. A partir de 2001 la obra de Siro Anton alcanza una mayor difusión internacional gracias a una extensa entrevista que le hace la revista METRO.

Tanto en su pintura como en la fotografía, Siro Anton recurre a la combinación de distintas técnicas. En sus lienzos prima la pintura acrílica fusionada con el collage. Pero es en su obra fotográfica donde hace acopio de una mayor sofisticación, aplicando la técnica analógica junto con amplios recursos digitales para recrear una realidad siniestra y bizarra por donde transitan personajes salidos de los delirios más surrealistas. Tiene una especial habilidad para crear atmósferas y escenas psicóticas y provocar sensaciones inquietantes sin necesidad de recurrir al exceso de artificios y decorados barrocos, tan habituales en el Dark Art. Como todo artista, se nutre de distintas fuentes entre las que cabría destacar las obras de Joel-Peter Witkin, H.R. Giger, Dali, Francis Bacon, etc., sin por ello renunciar a una personalidad propia. De hecho, su obra plástica tiene una impronta inconfundible de tendencia surrealista y simbólica, rayando en ocasiones el expresionismo.

Entre su prolífica imaginería fotográfica he escogido dos ejemplos que me gustan especialmente y que recogen la esencia de la estética de Siro Anton. “Ramera de Babilonia” y “Masturbación” representan, cada uno, de un modo diferente, al monstruo que habita en las profundidades del alma humana, su estigma y su mitología. Nuestro universo onírico más siniestro.

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Galería de Siro Anton en Photo.net

Yo soy el final del viaje (Pura Salceda)

... pour mon Ange Noir

EU SON A FINAL DA VIAXE

MÍRASME con ollos de negras ameixas
mentres te abaleo nesta ondada
que provoca o meu corpo,
rocha que aperta as túas mareas.
Rozas as miñas beiras
cuando camiñas pola senda aberta
dunha voz que te reclama.

Escoita a meu canto.

Non son a serea que desvía o teu rumbo.
Eu son
-ben o sabes-,
a final da viaxe que o teu mapa sinalaba.


(A ollada de Astarté, Ed. Espiral Maior - 2007)


YO SOY EL FINAL DEL VIAJE

Me miras con ojos de negras ciruelas
mientras te balanceo en este oleaje
que provoca mi cuerpo,
roca que abraza tus mareas.
Rozas mis orillas
cuando caminas por la senda abierta
de una voz que te reclama.

Escucha mi canto.

No soy la sirena que desvía tu rumbo.
Yo soy
-bien lo sabes-,
el final del viaje que tu mapa señalaba.


(La mirada de Astarté)

Pura Salceda

Pasión sadomasoquista en Semana Santa

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Pintura: "Cristo crucificado" de Diego Rodríguez de Silva y Velázquez (Museo del Prado)
Ya estamos en Semana Santa. La exhibición sadomasoquista más emblemática del catolicismo. Pienso en esas procesiones que recorren pueblos y ciudades a lo largo y ancho de nuestra geografía y se me ponen los pelos de punta. Sangre, sudor y lágrimas a raudales. El dolor exaltado hasta el éxtasis. Sólo hay que observar las caras y los gestos del pueblo devoto y entregado a la pasión de Cristo. Algunos están en trance orgásmico. Y luego está el despliegue de todo ese ropaje de luto y duelo. Rasos y terciopelos negros, blancos y morados. El fetichismo más lúgubre llevado a su máxima expresión. Encapuchados con sus capirotes que inevitablemente me recuerdan a la Inquisición. A sus verdugos. La escenificación, la imaginería, sus oscuras penitencias y la flagelación, que en algunos lugares sigue siendo real (véanse los picados de San Vicente de la Sonsierra - La Rioja), dan miedo. Un miedo morboso, no exento de una sutil carga erótica. Eros y Thanatos suelen ir de la mano y en las procesiones de Semana Santa el apretón es estrecho, aunque se cubra con las entretelas fúnebres de los hábitos.