Más allá de donde
aún se esconde la vida, queda
un reino, queda cultivar
como un rey su agonía,
hacer florecer como un reino
la sucia flor de la agonía:
yo que todo lo prostituí, aún puedo
prostituir mi muerte y hacer
de mi cadáver el último poema.
De "Last River Together" 1980
Que nadie nunca te absuelva de tus pecados. Descansa en paz.
Dedicatoria (Leopoldo María Panero)

Frágil (Pura Salceda)
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| Fotografía de Saul Leiter (1947) |
me arranca de los infiernos
donde me pierdo sin ti.
De "Versos de perra negra" (Ed. Sial, 2005)
Pura Salceda

Poema XXXII - Las flores del mal (Charles Baudelaire)
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Une nuit que j'étais près d'une affreuse Juive,
Comme au long d'un cadavre un cadavre étendu,
Je me pris à songer près de ce corps vendu
À la triste beauté dont mon désir se prive.
Je me représentai sa majesté native,
Son regard de vigueur et de grâces armé,
Ses cheveux qui lui font un casque parfumé,
Et dont le souvenir pour l'amour me ravive.
Car j'eusse avec ferveur baisé ton noble corps,
Et depuis tes pieds frais jusqu'à tes noires tresses
Déroulé le trésor des profondes caresses,
Si, quelque soir, d'un pleur obtenu sans effort
Tu pouvais seulement, ô reine des cruelles!
Obscurcir la splendeur de tes froides prunelles.
Una noche en que estaba con una horrible hebrea,
como un muerto tendido junto a otro, pensaba
al lado de aquel cuerpo vendido, en esa triste
belleza de la cual mi deseo se priva.
Yo me representaba su majestad natal,
su mirada, de fuerza y de gracias armada,
sus cabellos que forman un perfumado casco,
cuyo recuerdo para el amor me reanima.
Pues con fervor tu noble cuerpo hubiera besado,
y de tus frescos pies a tus trenzas oscuras
desplegado un tesoro de profundas caricias,
si, una noche, con llanto sin esfuerzo obtenido
oscurecer pudieras, ¡oh reina de las crueles!
tan sólo el esplendor de tus frías pupilas.
De "Las flores del mal" (Spleen e ideal). Edición de 1861
Charles Baudelaire
(Traducción: Luis Martínez de Merlo)

Antes de que te lo enseñen por ahí (Miriam Reyes)
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te lo voy a explicar yo
-me dijo-
mientras abría mi cama.
Ya no recuerdo cuantos años tenía entonces,
si era joven o vieja.
Sólo recuerdo el asco
arrastrándose dedo tras dedo
por las manos de todos los hombres
-por mis propias manos-
Por favor, pasen sin tocar, pasen pasen.
Hasta que un día encerré el dolor en un frasco
le puse al asco tu cara
y cerré la tapa.
Cuando abrí los ojos habías desaparecido
y por fin pude besar
los ansiolíticos dedos de mi amante.
(Bella Durmiente. Hiperión ediciones, 2004.)
Miriam Reyes

Versos para Marcelino Camacho
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En el principio
Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.
Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.
Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios para desgarrármelos,
me queda la palabra.
Blas de Otero
........................................... Nos queda tu palabra. Hasta siempre, camarada.

Midas (Antonio Cillóniz)
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Si hay huellas de oro por tu cuerpo
eres esclava.
Pero si tienes el tatuaje
del hierro sobre tu piel
tú serás libre
porque nadie
ya vieja enferma y muerta
va a venderte o a enterrarte.
De "Una noche en el caballo de Troya" (1987)
Antonio Cillóniz

¿Y si dios fuera mujer? (Mario Benedetti)
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¿Y si dios fuera mujer?
pregunta juan sin inmutarse
vaya vaya si dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no con la cabeza
y dijéramos sí con las entrañas
tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
para besar sus pies no de bronce
su pubis no de piedra
sus pechos no de mármol
sus labios no de yeso
si dios fuera mujer la abrazaríamos
para arrancarla de su lontananza
y no habría que jurar
hasta que la muerte nos separe
ya que sería inmortal por antonomasia
y en vez de transmitirnos sida o pánico
nos contagiaría su inmortalidad
si dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno
con sus brazos no cerrados
su rosa no de plástico
y su amor no de ángeles
ay dios mío dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería
qué venturosa espléndida imposible
prodigiosa blasfemia
Mario Benedetti

Yo soy el final del viaje (Pura Salceda)
EU SON A FINAL DA VIAXE
MÍRASME con ollos de negras ameixas
mentres te abaleo nesta ondada
que provoca o meu corpo,
rocha que aperta as túas mareas.
Rozas as miñas beiras
cuando camiñas pola senda aberta
dunha voz que te reclama.
Escoita a meu canto.
Non son a serea que desvía o teu rumbo.
Eu son
-ben o sabes-,
a final da viaxe que o teu mapa sinalaba.
(A ollada de Astarté, Ed. Espiral Maior - 2007)
YO SOY EL FINAL DEL VIAJE
Me miras con ojos de negras ciruelas
mientras te balanceo en este oleaje
que provoca mi cuerpo,
roca que abraza tus mareas.
Rozas mis orillas
cuando caminas por la senda abierta
de una voz que te reclama.
Escucha mi canto.
No soy la sirena que desvía tu rumbo.
Yo soy
-bien lo sabes-,
el final del viaje que tu mapa señalaba.
(La mirada de Astarté)
Pura Salceda

Invocaciones (Alejandra Pizarnik)
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Insiste en tu abrazo,
redobla tu furia,
crea un espacio de injurias
entre yo y el espejo,
crea un canto de leprosa
entre yo y la que me creo.
.
Alejandra Pizarnik

Rima II (Gustavo Adolfo Bécquer)
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Yo me he asomado a las profundas simas
de la tierra y del cielo,
y les he visto el fin o con los ojos
o con el pensamiento.
Mas ¡ay! de un corazón llegué al abismo
y me incliné un momento,
y mi alma y mis ojos se turbaron:
¡Tan hondo era y tan negro!
Del “Libro de los gorriones” 1868
Gustavo Adolfo Bécquer

Inconfesiones de Gilles de Rais (Ana Rossetti)
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"...se hallaba tendido en una chaisse-longue,
y tenía en su blanca mano una rosa sin perfume."
...................................................O. Mirebau
.
Es tan adorable introducirme en
su lecho, y que mi mano viajera
descanse, entre sus piernas, descuidada,
y al desenvainar la columna tersa
-su cimera encarnada y jugosa
tendrá el sabor de las fresas, picante-
presenciar la inesperada expresión
de su anatomía que no sabe usar,
mostrarle el sonrosado engarce
al indeciso dedo, mientras en pérfidas
y precisas dosis se le administra audacia.
Es adorable pervertir
a un muchacho, extraerle del vientre
virginal esa rugiente ternura
tan parecida al estertor final
de un agonizante, que es imposible
no irlo matando mientras eyacula.
De "Los devaneos de Erato" 1980
Ana Rossetti

La última tarde en esta tierra (Mahmud Darwish)
La última tarde en esta tierra cortamos nuestros días
de nuestros arbustos y contamos los corazones que nos llevaremos
y los que dejaremos, allí. La última tarde
no nos despedimos de nada, y no encontramos tiempo para nuestro fin.
Todo permanece en su estado, el lugar renueva nuestros sueños
y a sus visitantes. De pronto no somos capaces de ironizar
porque el lugar está preparado para acoger al vacío. Aquí, la última tarde
gozamos de las montañas rodeadas de nubes. Conquista y reconquista
y un tiempo antiguo que entrega a este tiempo nuevo las llaves de nuestras puertas.
Entrad en nuestras casas, conquistadores, y bebed nuestro vino
de nuestra sencilla moaxaja, porque nosotros somos la noche en su medianoche, y no hay
alba portada por un jinete procedente de la última llamada a la oración.
Nuestro té es verde y caliente, bebedlo. Nuestros pistachos son frescos, comedlos,
y las camas son verdes, de madera de cedro, rendíos al sueño
después de este largo asedio, y dormid sobre el plumón de nuestros sueños.
Las sábanas están preparadas, los perfumes colocados en la puerta y los espejos son numerosos.
Entrad para que nosotros salgamos del todo. Dentro de poco buscaremos lo que
fue nuestra Historia en torno a la vuestra en los países lejanos
y al final nos preguntaremos: ¿Al Andalus estuvo
aquí o allí? ¿Sobre la tierra... o en el poema?
.

Recuerda, cuerpo... (K. Kavafis)
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Recuerda, cuerpo, no sólo cuánto se te amó,
no solo los lechos donde estuviste echado,
más también aquellos deseos que, por ti,
en miradas brillaron claramente
y en la voz se estremecieron –y que un
obstáculo fortuito los frustró.
Ahora que todo se halla en el pasado,
parece casi que a los deseos
aquellos te hubieras entregado –cómo brillaban,
recuerda, en los ojos que te miraban;
cómo en la voz por ti se estremecían,
recuerda, cuerpo.
Kostantinos Kavafis
(Traducción: César Conti)
Dedicado a Paco Vidarte. Pensador y luchador infatigable. Descansa en paz.

Eso era amor (Ángel González)
.
Le comenté:
-Me entusiasman tus ojos.
Y ella dijo:
-¿Te gustan solos o con rimel?
-Grandes,
respondí sin dudar.
Y también sin dudar
me los dejó en un plato y se fue a tientas.
.
Ángel González

Fui (K. Kavafis)
.
Nada me retuvo. Me liberé y fui.
Hacia placeres que estaban
tanto en la realidad como en mi ser,
a través de la noche iluminada.
Y bebí un vino fuerte, como
sólo los audaces beben el placer.
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Kostantinos Kavafis
(Traducción: José María Álvarez)

Elogio de lo irreparable (Félix Grande)
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Sé involuntaria. Sé febril. Olvida
sobre la cama hasta tu propio idioma.
No pidas. No preguntes. Arrebata y exige.
Sé una perra. Sé una alimaña.
Resuella busca abrasa brama gime.
Atérrate, mete la mano en el abismo.
Remueve tu deseo como una herida fresca.
Piensa o musita o grita «¡Venganza!»
Sé una perdida, mi amor, una perdida.
En el amor no existe
lo verdadero sin lo irreparable.
Félix Grande

Soneto de la dulce queja (F. García Lorca)
.
Tengo miedo a perder la maravilla
de tus ojos de estatua, y el acento
que de noche me pone en la mejilla
la solitaria rosa de tu aliento.
Tengo pena de ser en esta orilla
tronco sin ramas; y lo que más siento
es no tener la flor, pulpa o arcilla,
para el gusano de mi sufrimiento.
Si tú eres el tesoro oculto mío,
si eres mi cruz y mi dolor mojado,
si soy el perro de tu señorío,
no me dejes perder lo que he ganado
y decora las aguas de tu río
con hojas de mi otoño enajenado.
Federico García Lorca
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Elogio al infierno de una dama (Bukowski)
.
Algunos perros que duermen a la noche
deben soñar con huesos
y yo recuerdo tus huesos
en la carne
o mejor
en ese vestido verde oscuro
y esos zapatos de taco alto
negros y brillantes,
siempre puteabas cuando
estabas borracha,
tu pelo se resbalaba de tu oreja
querías explotar
de lo que te atrapaba:
recuerdos podridos de un
pasado
podrido, y
al final
escapaste
muriendo,
dejándome con el
presente
podrido.
hace 28 años
que estás muerta
y sin embargo te recuerdo
mejor que a cualquiera
de las otras
fuiste la única
que comprendió
la futilidad del
arreglo con la vida.
las demás sólo estaban
incómodas con
segmentos triviales,
criticaban
absurdamente
lo pequeñito:
Jane, te
asesinaron por saber
demasiado.
vaya un trago
por tus huesos
con los que
este viejo perro
sueña
todavía.
Charles Bukowski
(Traducción: Federico Ludueña)

Orfeo I (Margaret Atwood)
.
Delante mío caminabas,
atrayéndome
hacia la verde luz que alguna vez
me asesinó con sus colmillos.
Insensible te seguí,
como un brazo dormido y obediente
pero no fui yo quien quiso
volver al tiempo.
Había llegado a amar el silencio,
pero mi antiguo nombre era una cuerda
o un susurro tendido
entre nosotros.
Y estaba tu amor,
las viejas riendas de tu amor,
tu voz corpórea...
Ante tus ojos mantenías
la imagen de tu deseo, que era yo,
viva otra vez.
Y por esta esperanza tuya continué,
y así fui
tu alucinación, floral
y oyente
tú me creabas
al cantarme y una piel nueva me crecía
en mi otro cuerpo, envuelto en niebla,
y tenía ya sed, y manos sucias,
y veía ya,
perfilados contra la boca de la gruta,
el perfil de tu cabeza y de tus hombros
cuando te diste vuelta para llamarme
y me perdiste...
Así que no llegué a ver tu rostro,
sólo un ovalo oscuro,
y a pesar de sentir todo el dolor
de tu derrota, debí rendirme,
como se rinden las mariposas de la noche.
Tú creíste
que sólo fui el eco
de tu canto.
.
Margaret Atwood
(Traducción de Amparo Arróspide)

Diario de un seductor (Leopoldo María Panero)
.
No es tu sexo lo que en tu sexo busco
sino ensuciar tu alma:
...................................desflorar
con todo el barro de la vida
lo que aún no ha vivido.
.
Leopoldo María Panero
"El que no ve" 1980


