Título: Zwei Frauen (Dos mujeres)
Fecha creación: 1912
Fecha creación: 1912
Dimensiones: 45,1 x 31, 7 cm.
Técnica y materiales: aguada, acuarela y lápiz
Egon Schiele (1890 – 1918), pintor expresionista austriaco. Tuvo una etapa inicial vinculada a la Secesión vienesa de la mano de su amigo Gustav Klimt, pero pronto se decanta por el Expresionismo, como hiciera otro compatriota suyo, Oskar Kokoschka.
Podríamos decir de Schiele que los puntos cardinales de su obra son la muerte y el erotismo. Perturbadores son sus autorretratos desnudos, que reflejan una soledad atormentada e inquietante. Destacaría su ímpetu al reflejar el erotismo, a veces, con una pasmosa franqueza a través de sus trazos angulosos, enervantes, casi hirientes en sus contornos… y sus manchas de colores vivificantes y potentes. Precisamente por eso, sus dibujos, acuarelas y óleos poseen ese vigor tan intenso. Una fuerza arrebatada aún en la quietud de los escorzos o en la de sus paisajes.
Sus representaciones de desnudos, a menudo, fueron considerados obscenos y pornográficos, lo que le llevó incluso a tener problemas con la justicia. Aún así, gozó en vida, sobre todo en ciertos círculos de Viena y, en parte, gracias a la protección de Klimt, de prestigio y admiración. No era para menos, pues Schiele desarrolló un estilo expresionista tremendamente personal e íntimo. Su trayectoria artística fue breve, muere muy joven, a los 28 años, a consecuencia de la gripe española.
El cuadro que he escogido representa un tema que será una constante en su obra: el amor lésbico. Pertenece a la primera etapa expresionista, pero ya se vislumbran esos trazos agudos y nerviosos que, junto a la intensidad de grandes manchas cromáticas de acentuados contrastes, llevará a límites aún más exasperados en su evolución posterior.
Técnica y materiales: aguada, acuarela y lápiz
Egon Schiele (1890 – 1918), pintor expresionista austriaco. Tuvo una etapa inicial vinculada a la Secesión vienesa de la mano de su amigo Gustav Klimt, pero pronto se decanta por el Expresionismo, como hiciera otro compatriota suyo, Oskar Kokoschka.
Podríamos decir de Schiele que los puntos cardinales de su obra son la muerte y el erotismo. Perturbadores son sus autorretratos desnudos, que reflejan una soledad atormentada e inquietante. Destacaría su ímpetu al reflejar el erotismo, a veces, con una pasmosa franqueza a través de sus trazos angulosos, enervantes, casi hirientes en sus contornos… y sus manchas de colores vivificantes y potentes. Precisamente por eso, sus dibujos, acuarelas y óleos poseen ese vigor tan intenso. Una fuerza arrebatada aún en la quietud de los escorzos o en la de sus paisajes.
Sus representaciones de desnudos, a menudo, fueron considerados obscenos y pornográficos, lo que le llevó incluso a tener problemas con la justicia. Aún así, gozó en vida, sobre todo en ciertos círculos de Viena y, en parte, gracias a la protección de Klimt, de prestigio y admiración. No era para menos, pues Schiele desarrolló un estilo expresionista tremendamente personal e íntimo. Su trayectoria artística fue breve, muere muy joven, a los 28 años, a consecuencia de la gripe española.
El cuadro que he escogido representa un tema que será una constante en su obra: el amor lésbico. Pertenece a la primera etapa expresionista, pero ya se vislumbran esos trazos agudos y nerviosos que, junto a la intensidad de grandes manchas cromáticas de acentuados contrastes, llevará a límites aún más exasperados en su evolución posterior.
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