Sofonisba Anguissola


.

Sofonisba Anguissola - Autorretrato 1586 (Mussé Condé - Chantilly)

Sofonisba Anguissola (Cremona, 1532 - Palermo, 1625) es otro claro ejemplo de cómo los historiadores, en este caso los estudiosos del arte, han omitido el talento femenino hasta hace bien poco. La ignominiosa omisión tiene más delito en cuanto que Anguissola gozó de fama y prestigio en vida, considerada una de las más destacadas pintoras del último periodo del Renacimiento, circunstancia de por si ya excepcional en aquella época, tratándose de una mujer. Fue admirada por Miguel Ángel o Van Dyck, sin ir más lejos. Vassari la incluyó en su obra:”Vidas de los más sobresalientes arquitectos, escultores y pintores”. De hecho, gracias a su talento fue una de las retratistas más importantes de la corte española de Felipe II, entonces, la más poderosa del mundo, y sus cuadros figuraron en las colecciones más importantes de Europa. Después de una longeva y fructífera vida, tras su muerte, su nombre fue borrándose y muchas de sus obras fueron adjudicadas a los grandes pintores de la época: Zurbarán, Moro, Tiziano, Sánchez Coello, Juan Pantoja de la Cruz, Bronzino, Moroni, El Greco, según algunos especialistas, incluso a Van Dyck y posiblemente a Leonardo. En su condición de mujer y aristócrata, no firmó los lienzos que pintó en la corte, pues se le presuponía que no debía ejercer oficio remunerado alguno. No será hasta finales del siglo XX cuando se empieza a investigar seriamente su huella y, poco a poco, a restituir la atribución de su obra. Y todavía se está en ello. Uno de sus cuadros, La niña y el enano, considerado la quintaesencia de la pintura española, durante todo este tiempo fue atribuido a Sánchez Coello. Un ejemplo más es un famoso retrato de Felipe II, hoy en el Museo del Prado, que se consideró de Juan Pantoja de la Cruz y Sánchez Cuello sucesivamente, hasta que, en 1990, se restituyó su verdadera autoría. Otro cuadro conocidísimo y muy admirado en la historia del arte, La dama del armiño, atribuido a El Greco, es todavía cuestión de polémica. Eso, a pesar de que el rostro, la ejecución de las pinceladas y otros aspectos técnicos coinciden con otros retratos de nuestra artista (la cara de la dama es idéntica a los retratos que Sofonisba hizo de la infanta Catalina Micaela) y, en cambio, no guardan ninguna relación con la obra de El Greco de la misma época.

Sofonisba, nació en Cremona (Italia), en el seno de una familia de la pequeña aristocracia. Su padre, Amilcare Anguissola, hombre culto y reconocido humanista,  decidió educar a sus cinco hijas, haciendo honor a su espíritu y en contra de la costumbre de aquellos tiempos, en todas las artes y conocimientos. Recibieron clases de pintura, música y literatura. Pero Sofonisba fue la única que persistió con la pintura. Su primer maestro fue Bernardino Campi, en cuyo taller aprendería las técnicas básicas. Posteriormente, se formaría con el maestro Bernardino Gatti, a través de quién le llegaría también la influencia de Correggio. Como por su condición de joven aristócrata le estaba vetada la posibilidad de perfeccionarse pintando modelos desnudos, como hacían los demás artistas, lo hará retratando escenas de familia e investigando a través del autoretrato, práctica que realizará a lo largo de su vida, algo habitual entre muchos pintores. Con 21 años viajará a Roma, en aquella época el centro del arte. Ahí conocerá a Miguel Ángel, que, aunque mayor, seguía dominando la escena artística. Durante sus dos años de estancia en Roma, el maestro Buonarotti, admirador de su talento, la ayudará y aconsejará. Para cuando Sofonisba deja Roma, ya es una artista conocida y respetada. En Milán conocerá al Duque de Alba, Fernando Álvarez de Toledo, a quien hace un retrato. A través de él, Anguissola contacta con la corte española. Para contar con sus servicios y preservar la honorabilidad de su apellido aristocrático, aunque su familia fuera modesta, ya que los oficios estaban destinados a extracciones sociales más bajas, hubo que buscar una justificación. Felipe II iba a casarse en terceras nupcias con Isabel de Valois, que sentía gran interés por las artes. Y el monarca decidió que Sofonisba entrara, en 1559, en la corte en calidad de dama de honor y mentora de la joven reina. Durante su estancia en España tuvo una gran actividad como retratista oficial de la familia real y también de otros personajes de la corte. Especialmente, Sánchez Coello fue el encargado de las copias de sus retratos, puesto que ella no disponía de taller propio. Su estancia en la corte española se prolongará incluso después de la muerte de Isabel de Valois (1568), lo que demuestra el gran aprecio que la tenía Felipe II. El mismo rey intercederá para que contraiga matrimonio, ya en edad madura, con un caballero de la alta aristocracia, hijo del virrey de Sicilia. En 1573 abandona España para acompañar a su marido a Palermo. A los cinco años enviuda y conoce a Orazio Lomellini, capitán del barco que la trae de regreso a su hogar paterno. Y se casa con él, a pesar de que la decisión no sentó bien en el entorno de la artista. Orazio, no sólo era de una clase social inferior, sino mucho más joven que ella (le doblaba la edad). Se instalará con su marido en Génova donde seguirá pintando retratos y escenas religiosas para la devoción privada. La visitaban otros pintores, atraídos por su fama y prestigio, a los que aconsejaba y impartía algunas lecciones magistrales. Los últimos diez años de su vida los pasará en Palermo. Ahí recibe la visita de un joven Van Dyck que quedaría impresionado por la vieja maestra. Anguissola se mantuvo activa hasta casi los últimos días de su vida. Falleció a los 93 años.

Su obra, englobada en la corriente manierista, tuvo gran influencia en sus contemporáneos y en las generaciones posteriores de artistas, aunque muchos no conocieran su verdadera autoría. Mantuvo siempre en sus pinturas un aire italiano, con ciertas reminiscencias de Tiziano o Correggio. Algunos de sus retratos figuran entre los más copiados de España. Mostró un gran interés por reflejar la psicología del personaje. Sus retratos de corte, al contrario de lo que era habitual, no se centran en el poder que ostenta el sujeto, sino en trascender como la persona que eran. Les rodea de una atmósfera más informal. Y sus rostros y sus manos, que la artista ejecutaba con especial detalle y delicadeza, son de una gran expresividad, y nos hablan incluso de sus dudas y tensiones internas. En sus retratos, los objetos que rodean al modelo, transmiten el contexto en el que se mueven y las peculiaridades de su personalidad. Emplea en sus cuadros un juego constante de miradas entre el sujeto retratado y el espectador. Inaugura la senda en la que se contrapone la belleza con la fealdad, como, por ejemplo, en su cuadro de la niña y el enano, que después tan bien exploraría Velázquez. Sus autorretratos nos hablan de una mujer segura de si misma, que desea trascender no sólo como la maestra en pintura, sino como la dama culta y refinada que era. A veces, ataviada con los ropajes sobrios de una pensadora y humanista, otras, con el lujo propio de su alcurnia.

Su esposo, en el centenario de su nacimiento, mandó colocar una inscripción en su tumba que decía: «A Sofonisba, mi mujer.... quien es recordada entre las mujeres ilustres del mundo, destacando en retratar las imágenes del hombre... Orazio Lomellino, apenado por la pérdida de su gran amor, en 1632, dedicó este pequeño tributo a tan gran mujer».



11 comentarios:

Un hombre libre dijo...

Besos a la MadameX. UHL

koolauleproso dijo...

A mi la pintora que más me ha impresionado es Artemisa Gentileschi, una discípula de Caravaggio. Su "Judith y Holofernes" que está en Florencia, en los Ufficci, es un cuadro que me dejó literalmente sin respiración. Si puedes, échale un vistazo (se encuentra fácilmente en google)

Mery dijo...

Una mujer completamente desconocida para mí, porque en mi época de estudios jamás la oí nombrar.
No sólo una excelente artista, sino una mujer de armas tomar; imperdonable el oscurantismo donde ha estado envuelta hasta hace un par de décadas. Me pregunto cuántas mujeres mas se estarán revolviendo en sus tumbas por la misma causa.
Madame, has estado calladita mucho tiempo, pero ahora te estás desatando la lengua con mucho arte y poderío.
Un beso

Anónimo dijo...

Impresionante cómo le cambia la faz de una pintura a otra; parecen mujeres talmente diferentes.

Madame X dijo...

UHL: otro beso para ti.

Koolau: conozco a Artemisia Gentileschi y su obra. Una artista impresionante y una biografía intensa. De hecho, la tengo en mi lista para escribir algo sobre ella, pero voy por orden cronológico ;-) Otro caso de olvido histórico tremendo… y hay más.

Mery: no me extraña que no la conocieras, nunca nos la nombraron en Arte, ¿eh? Yo di con ella hace pocos años… y me quedé pasmada. Bueno, con ella y unas cuantas más, como Artemisia que nombra Koolau.

Anónimo: no estoy de acuerdo contigo. Se reconocen claramente los mismos rasgos en sus autorretratos, aunque no hay que olvidar que fueron pintados en diferentes momentos de su vida y unos están más elaborados que otros.

Astrum dijo...

Vaya vaya Madame X, que cambio de look...good luck... hacía tiempo... y Fotos de Doris Kloster con Alejandra Pizarnik de fondo: quién da ++++???
A10 Astrum X

Fujur dijo...

Excelente contribución. Un placer conocer a esta pintora, a la cual, he de reconocer, ignoraba. Grande Vassari! su obra supo superar convenciones e imposiciones!
Coello, Van Dyck, Miguel Ángel... los nombres que rodean la biografía de la artista son increibles...
enhorabuena

enrique dijo...

Larga vida tuvo esta mujer, larguísima para su tiempo.
Me uno al grupo de los que la han conocido gracias a Vos.
En España hay un caso similar; una escultora barroca, Luisa Roldán, llamada La Roldana.

pe-jota dijo...

Sofonisba, como bien dices fue una de esas mujeres a las que la historia no ha hecho justicia y que sólo ahora empezamos a vislumbrar la importancia que tuvieron, nombres como los de: Levina Teerlinc, Caterina van Hemessen, Lavinia Fontana, Fede Galizia, Artemesia Gentileschi, Judith Leyster, Mary Beale, Elisabetta Sirani, Rachel Ruysch y tantas otras cuya obra ahora comienza a ser valorada.

Marqués de Zas dijo...

Documentado, elaborado y bien argumentado post. La historia da testimonio, habitualmente, de los triunfadores que no contradicen los intereses de los poderosos que controlan las crónicas de cada época. Sofonisba es una de las excepciones que junto con los nombres que indica aquí arriba pe-jota hacen dudar de la veracidad en la historia del arte.
Gracias Madame por tu descripción, tan exacta como emotiva.

AkuarAkrata dijo...

A veces reniego de ser hombre por vergüenza ajena de tanto abuso y ninguneo a la mujer a lo largo de la historia conocida. Impresiona Sofonisba por su dimensión como persona y de la manera que utiliza su Arte para ser ella misma contra todos los convencionalismos y las costumbres de la época. Hoy día menos mal que hay mujeres como MadameX que ponen de relieve esa dimensión humana superior, en la que ojalá pronto podamos estar sumergidos los hombres y una nueva era en la Historia de la Humanidad tome sentido.
Beso y sonrisa MadameX :)