Botas


Ayer por la mañana, por la carretera comarcal de cada día, tuve una magnífica visión. En una gran rotonda, ahora proliferan como hongos –me refiero a las rotondas- el tráfico se ralentizó hasta pararse. Un control de la Guardia Civil. Dos agentes andaban parando algunas furgonetas blancas. Eran agentes de Tráfico, de los que llevan moto. Lucían esas maravillosas botas de caña alta, por fuera del pantalón. El uniforme de los patrulleros de carretera de la Guardia Civil no es especialmente atractivo. Las cazadoras, reforzadas con ese tejido reflectante verde chillón, por necesario que resulte, no son lo que se dice muy chic. Sin embargo, esas botas negras de cuero, cubriendo las pantorrillas, ajustándose a ellas, hasta la rodilla, son de quitar el sentido. Compensan todo lo demás.

Sí, lo confieso, las botas de caña alta masculinas son mi debilidad. Me turban. Y me gustan
negras, nada de medias tintas. De ello fui consciente hace no demasiados años, cuando un amigo se presentó a una cita para tomar café vestido de jinete, con pantalón de montar y botas altas. Estábamos en una terraza, era verano, y el sol de la tarde dejaba caer sus últimos rayos sobre el lustroso cuero negro de sus botas altísimas. No podía dejar de mirarlas. Brillaban con luz propia. Tan negras y tan deslumbrantes. Distraían constantemente mi atención. Me afanaba en mantener una charla afectuosa pero distante. Él había acudido armado con todo su bagaje de experimentado lobo seductor y yo pretendía mantenerle a raya. Pero esas botas habían sido un golpe bajo. Mi compostura de chica dura flaqueaba cada vez que movía las piernas y el resplandeciente betún se incrustaba en mis pupilas y de ahí directamente en el cerebro, haciendo que aflorasen deseos inconcebibles hasta entonces.

Aquella tarde, volví a casa tal como había salido: intacta en la carne, pero con las bragas mojadas y la cabeza llena de perturbadoras imágenes. Resistí el asalto estoicamente. Aunque jamás unas botas masculinas de caña alta volverían a dejarme indiferente. Como un resorte secreto, la visión de semejante calzado tan al alcance de mi lengua, abrió la caja de Pandora que se aloja en ese profundo rincón de los deseos prohibidos.

Analicé mi infantil fascinación por el uniforme de Húsar. Me di cuenta que, más que los alamares que adornaban la vestimenta o la pelliza que llevaban arrogantes sobre el hombro, la verdadera prenda de mi devoción eran sus botas altas, algo fruncidas en el tobillo por el uso. Muy parecidas a las de los jinetes cosacos, que también me seducían desde niña y que, sin embargo, lucían ropajes mucho más sobrios.

La asociación de ideas es obvia. Las botas de jinete son el símbolo del intrépido domador. Del doblegador de voluntades. No por nada los domadores clásicos de fieras llevaban el mismo tipo de bota. Botas y látigo. Botas y fusta. Objetos correlativos coligados a la idea de sometimiento, de domesticación de lo salvaje.
Me gustan las botas de equitación tradicionales, las de motorista, incluso algunas más modernas con argollas, al estilo Harley Davidson. Detesto los botines de caballero de punta afilada con cremallera y las botas de Cowboy.

Cuando, además, sientes placer por tirar de las riendas, cuando te niegas a rendir pleitesía, cuando te gusta hacer silbar la fusta en carne ajena, cuando muestras amenazante las fauces de animal salvaje ante cualquier posible amenaza de incursión en tu territorio… y, a la vez, hay una zona oscura, soterrada, en tu cerebro, que desea justo lo contrario, entonces unas botas negras masculinas, de caña alta, pueden ser el objeto más perturbador del mundo. Y el más fascinante, si lo que te atrae es el peligro y el desafío.

Los motoristas son, en realidad, los antiguos jinetes. Por eso los uniformes de las unidades motorizadas de la Policía y el Ejército conservan la estética de las botas de montar… y son tan… tan… ¿sugerentes?

Me he enterado que están renovando el uniforme de las unidades de Tráfico de la Guardia Civil y he visto por alguna web las nuevas prendas para los motoristas y se me ha congelado la sangre. ¡Un horror! Pantalón por fuera de unas botonas mazacotas, de media caña, muy feas. Los controles en carreteras ya no serán lo mismo. Carecerán del más mínimo morbo. Una verdadera pena.



24 comentarios:

cure of love dijo...

Después de esto no voy a poder volver a mirar a los guardias civiles de la misma forma, seguro. Qué experiencia de texto.

variopaint dijo...

Gran post, Madame y bienvenida de nuevo...me ha alegrado mucho lo de las botas, entre dentro de la fascinación por los uniformes y los artefactos. También me gustó mucho la imagen fetish de Chasey que pude localizar en la red. Ya sé que no te descubro nada pero te dejo un lugar donde la tienes, junto a otras...
La estética de la página está entre las películas de la "Titanius" y el porno soft de Jaeckin. Ya me contarás...

Bs.
http://sirjeff.mirrors.bdsm.cz/gp/pictures/991021/oct21.html

enrique dijo...

Yo siento fascinación por las altas botas de mujer...

Fernando dijo...

Existe la idea de que en unas aldeas de ese gran pays (por tamaño) que fue la URSS, los hombres no se quitaban las botas para acoplarse, ahora lo entiendo.
Pienso adquirir unas, negras of course.

Fernando S. dijo...

a mi me gustan las mujeres de uniforme...pero esas de trafico...también hay mujeres..me ponen...jajaja..había una en Zaragoza famosa...y la mala hostia que tenía..un beso xx

pe-jota dijo...

Jajajajaja!!!!!nunca había leído un post que definiera tan estupendamente el fetichismo.
¡¡¡Chapeau!!!!!

Carolina dijo...

Un texto escrito de manera brillante, sin duda. Cada punto, cada coma en su sitio. NO, los controles de tráfico no me ponen nada, pero nada de nada. Encambio un buen jinete...

Fetish femina dijo...

Ohhh, una magnifica leccion sobre fetichismos femeninos. Bravo!

Juanjo dijo...

Desde luego que sí, unas buenas botas en los pies de un buen montador dan mucho juego, no me extraña... Un saludo

j dijo...

Las botas ponen mucho, pero lo que marea de verdad son las dichosas rotondas, ja ja ja. Muy bueno el apunte, madam. Los ingenieros de caminos se han vuelto tarumbas y nos van a volver locos a todos. Los de las botas les tenían que coger por banda y ponerlos a dar vueltas por sus maltditas rotondas. Entonces sí que se merecerían todo mi aprecio. Con botas o sin botas.

lukas dijo...

No me gustan nada las botas, de ningún tipo, ni masculinas ni femeninas, de hecho es lo que más me fastidia del invierno, que casi todas las mujeres van con esas botas fashion para presumir, aunque luego tengan los pies hechos polvo.

Lo que me gusta es el calzado discreto, en ellas las bailarinas, tan románticas..., y en los tíos, me da igual, mientras que sea un calzado que no se note, lo que se tiene que notar es otra cosa...

Detesto a la guardia civil y a todas las fuerzas del orden, hace poco me pidieron la documentación unos picolos, ¡en una estación de servicio, y yo iba en autobús! Hay que joderse...

pepe perez dijo...

Siempre que veo a los Guardias de tráfico montados en esas enormes BMW y con esas botas de montar a caballo y esos pantalones ajustados me recuerdan a bailarinas o toreros de cintura para abajo, después conforme se acercan y solo ves su rostro y sabes que te van a endiñar una multa, que te quitarán puntos o te harán soplar me entra un acojone del siete, espero no cruzarmelos muchas veces.

Madame X dijo...

Normalmente a la Guardia Civil la miramos con gesto circunspecto o peor, ahora, Cure of love, a lo mejor, te da un poco de morbillo cuando veas un control de carretera.

Gracias por tu bienvenida, Variopint. El gusto por los uniformes es relativo. Todo lo castrense me da un poco de yuyu, pero las botas... uhmm. Celebro que te guste la foto. Creo que es de Ken Markus, pero la tenía guardada sin referencia, un fallo, y ante la duda, mejor no poner nada. He visto las fotos del enlace... el PonyPlay no me pone mucho, aunque es curioso de ver.

Enrique, es que hay unas botas femeninas que cortan la respiración. Te comprendo perfectamente... ;-)

Fernando, ¿no se las quitaban para el acto? Me gustan las botas, pero tanto, tanto, no sé yo...

Fernando S... ojito con las mujeres de uniforme, a ver si en un descuido una de esas te pone en posición de firme, saca las esposas y... ¿Te imaginas?

Merci, Pe-jota. Pero no me dices si compartimos el mismo gusto por las botas ;-)

Gracias, Carolina. Jejeje... sí, donde esté un buen jinete...

No pretendía ser una lección, Fetish femina. Es un placer tenerte por aquí.

¿A que sí, Juanjo? :-)

Jajaja, J... a ti lo que más te ha tocado es lo de las jodidas rotondas.

Lukas, lukas... eres tremendo. Pues sí, las botas esas fashion de tacón alto no son muy cómodas, aunque las mujeres somos muy sufridas. No deberíamos serlo. Yo cada vez lo soy menos. De todas formas, los fetichismos son muy personales y cada uno tenemos el nuestro. Por ejemplo, las bailarinas también pueden provocar una devoción fetiche... Y hay que entender las cosas en su debido contexto, en el atuendo cotidiano de un hombre, prefiero los zapatos... las botas son para momentos de fantasía.

Pues, oye Pepe, no logro yo ver el paralelismo entre unas botas de montar y unas manoletinas de torero. A mí me parece que es como lo opuesto. Entiendo lo que dices de la Guardia Civil, sin embargo, cuando nos pasa algo estamos deseando verles...

Agurdión dijo...

Pues sí que eres fetichista, Madame... Lo intuía, por otros dos post tuyos que leí, y éste parece la certificación. Pues tengo que decirte que me encanta oírte expresar como lo haces, de forma tan directa y natural. El motivo es que comparto al cien por cien tu atracción por las botas, pero es un tema al que no me gusta hacerle demasiada publicidad. No parece que sea muy popular el fijarse en una tía por las botas... no obstante, me inquieta que aún así haya tantas aficionadas a ponérselas... Algún efecto deben de surtir... Aparte, también podría especificarte mi tipología preferida, pero eso ya lo dejo para tu siguiente post, si es que cae. Un saludín!

Madame X dijo...

Querido, Agurdión... el fetichismo es lo más natural del mundo. A menudo, ni siquiera nos damos cuenta que lo somos. Particularmente el fetichismo de pies y sus complementos más variados es algo muy común en muchísimos hombres de todas las tendencias. Un día hablaré de eso.

X

lukas dijo...

Agurdión, se te echaba de menos... Yo pienso que esto del fetichismo, que no es más que una perversión según el viejo Freud, afecta a mucha gente, en todas las épocas, y si uno quiere ejemplos "artísticos" modernos, pues se ve algunas pelis, de Buñuel o Bigas Luna, por ejemplo.

Las botas son un elemento fálico que las féminas saben explotar muy bien; luego cuando llega el verano sacan todas las sandalias, que no es más que una forma de que se fijen en sus pies..., y sigue el juego fetish. Tanto las botas como los pies son el sustituto del falo, de ahí que muchos hombres perversos gusten de esa fijación, también muchas mujeres.

Pero en fin..., es mejor que las usuarias de semejantes artilugios que son las antiestéticas botas (al menos para mí) expliquen qué sienten cuando se las ponen y las llevan. Y es que ellas fundan toda una industria de alto calado...

Madame..., yo sabía que eras algo perversa, pero no tanto ;-)

AVATAR dijo...

A mi me ponen (desconozco la razón) las mujeres de uniforme, pero ha de ser un tipo de uniforme concreto: los pijamas de quirófano y similares (sin entallar, no como en Anatomia de Gray, que parece que los hace Valentino).

No me valen ni batas, ni zuecos, pijamas, solo pijamas.

Las botas también, pero menos.

Anónimo dijo...

Una pasada de comentario , además es una alegría encontrar a alguien que comparte esta afición desde que tengo uso de razón ...yo, loco por que me paren y me pidan la documentación, te lo aseguro .

Marcos

j dijo...

No estoy seguro pero creo que era en El Escandalo Blaze: el vetusto Paul Newman se lanza entusiasmado sobre la cama a follar a una carnosa mujer y cuando ésta le dice ¿pero no te quitas las botas? él le responde: no, nunca, me proporcionan mucha mejor tracción.

Mery dijo...

Madame, pocas veces hablamos entre mujeres de lo que nos pone ese paso firme y recio de un buen par de botas altas.A ellos también, nada mas que fijarnos en tantas chicas por la calle, con vaqueros ceñidos dentro de las botas (casi siempre marrones ). Puro juego de seducción e insinuación. Qué mayor placer que causar placer. Mery

http://tiedgirls.blogspot.com/ dijo...

para muchos hombres (me incluyo) una dama sobre unas botas con tacones agujas es un perturbador estímulo... ¿utilizas ese fetiche, el de los tacones altos?

Francisco dijo...

Madame, qué maravilloso texto... He encontrado tu blog navegando por la red, y aún estoy recuperándome de la lectura de tu comentario. Porque soy un chico amante de las botas, de las botas de montar a las que te refieres. Desde niño sentí la pasión por contemplarlas, y cuando pude me compré mi primer par, primero unas simples botas de equitación de goma, con las que iba a clase hiciera frío o calor, gozando al contemplar las miradas de las chicas, imaginando lo que debían sentir al mirarme, casi retorciéndome de placer ante sus sonrisas. Me aficioné a tener citas yendo provisto de mis botas, que me hacían sentir mucho más sensual y seductor, y en varias ocasiones noté como las chicas caían en mis brazos en parte fascinadas por la imagen de mis botas negras y brillantes, altas hasta la rodilla, que embutían unos pantalones ceñidos, que apretaban mis piernas y mi sexo incrementando aún más mi placer mientras andaba por la calle. Con el tiempo, como era lógico, di un paso y me compré mis primeras botas de cuero. Ahora suelo llevarlas en infinidad de ocasiones por la ciudad: unas botas absolutamente deslumbrantes, altísimas, brillantes, rígidas, que acompaño con unos pantalones de montar, claros u oscuros, o con vaqueros ceñidos. Siento el mismo placer ante las miradas femeninas, la misma fascinación por seducir o caer en las trampas que algunas mujeres me tienden, y que me convierten en su fantasía. Cuando he leído sobre la estrategia de tu amigo, he tenido que sonreír, pues yo también he actuado muchas veces de ese modo y, créeme, a veces ha sido el pie desnudo de una chica el que, por debajo de una mesa, me ha hecho mojarme dentro de mis pantalones, pero, otras veces, ha bastado con la intensidad de algunas miradas para poder acabar conmigo.
Escribes maravillosamente, qué placer encontrar a alguien con tu atrevimiento. Me encantaría, sinceramente, poder hablar contigo.
fran6708@gmail.com

yoselevitz dijo...

ami me paso algo muy bonito cuando tenia 17 años trabajando de zapatero que fue mi primer travajo un amiguito me presto sus botas eran demaciado grandes parami y teniamos la misma edad el calzava del 27 y yo apenas del 21 era el consejo que me dava para que mis piecitos se vieran grandes y con varios pares de calcetines me las puse y sentia el rose de la bota sobre mis pantorrillas me sentia lo maximo poco tiempo despues me compre a mi medida unas botitas de charol hasta la rodilla y entonses tube un problema con unos niños que al quedarme dormido en chapultepec me querian quitar mis botitas porque las queria el mas chico de 12 años al niño le prometi que le compraria unas y asi me dejaron empaz el niño se presentava en mi casa todos los dias asta que le di sus botitas se las puso y se fue contento y despues ya no se me despego pues hasta la fecha los 2 usamos el mismo tipo de botas de polo y muy adornadas como tenemos los piecitos chiquitos nos prestamos las botitas yo tengo 59 aora y el niño aquel 52 y nos llebamos muy bien apenas antier me regalo un hermoso par de botas de polo color gris con azul muy hermosas billosas brillosas preciosas nunca abia visto esta clase de botitas con la condicion que se las peste cada fin de mes bueno hasta luego nos bemos pronto en estos dias subire las mencionadas botitas

Anónimo dijo...

Saludos Madame X, yo entiendo perfectamente lo que usted refiere: a mi me encanta calzarme mis poderosas y brillantes bototas de montar de duro cuero aleman!!! me encantan que esten muy muy brillantes y suelo acompañarlas de unas afilidasimas espuelas mexicanas que suenan a cada paso, la equitación me ha dado de un cuerpo atletico por lo que me encanta la imagen que consigo al lucir un traje de equitacion ingles con mis botas: piernas fuertes y culo bien definido a través del jodphur blanco con su parche de cuero en las nalgas, elegante chaquetin negro con botonadura de imitación de oro y unos finos guantes de cuero negros.

Tambien soy fanatico de ver a las hembras ataviadas con uniformes de amazona pero calzando enormes y agresivas botas estileto adornadas con espuelas, me pone especialmente cuando llevan botas bucaneras adornadas con espuelas y un enorme látigo de doma, saludos

Atte: el Jinete Elegante