.
- Fotografía: Irving Penn
Ahora salgo de viaje, pero en noviembre espero volver a estar en activo. Gracias por vuestra presencia… y paciencia. Un beso.
.
TERESA FORCADES, doctora en Salut Pública, hace una reflexión sobre la historia de la GRIPE A, aportando datos científicos, y enumerando las irregularidades relacionadas con el tema.
Explica las consecuencias de la declaracion de PANDEMIA, las implicaciones políticas que de ello se derivan y hace una propuesta para mantener la calma, así como un llamamiento urgente para activar los mecanismos legales y de participación ciudadana en relación a este tema.
.
Si hay huellas de oro por tu cuerpo
eres esclava.
Pero si tienes el tatuaje
del hierro sobre tu piel
tú serás libre
porque nadie
ya vieja enferma y muerta
va a venderte o a enterrarte.
De "Una noche en el caballo de Troya" (1987)
Antonio Cillóniz
Tras esos primeros viajes a su país, Shirin Neshat comenzó a hacer fotografías. En ellas reflejó a la mujer en su dimensión más corpórea y épica en el contexto de la sociedad islámica iraní. La preocupación por reinterpretar la posición de la mujer dentro del Islam contemporáneo y en su relación con el mundo masculino conservador y conformista de las sociedades patriarcales, será una constante en toda su obra posterior. Resultado de esos primeros trabajos, son las series fotográficas en blanco y negro “Desvelar” y “Mujeres de Alá”, donde la mujer es el tema central. En estas series, sus protagonistas – entre las que, con frecuencia, se retrata ella misma- aparecen cubiertas con el obligado chador negro, emergiendo de un espacio vacío. A veces, la figura entera, otras, sólo los fragmentos de sus cuerpos que les permiten mostrar a través del velo, como rostro, manos y pies. Son imágenes impactantes, de mujeres adscritas a los códigos islámicos más severos y que, sin embargo, no adoptan actitudes sumisas ni victimistas. Sus miradas son las de mujeres fuertes, dispuestas a resistir. Neshat no cuestiona el Islam en estas fotografías, sino que busca respuestas. Propone un debate a partir de la realidad de estas figuras femeninas silenciadas y soslayadas. Las enfrenta a la mirada occidental, sin aportar soluciones tajantes. En “Mujeres de Alá”, ellas aparecen provistas de armas, apropiándose de los códigos del héroe masculino, como un gesto de subversión social y político que testimonia, al mismo tiempo, la violencia que se ejerce sobre ellas. Como una alegoría a la palabra usurpada por el hombre, las porciones del cuerpo, que la mujer muestra a través del chador, están cubiertas con textos en caligrafía persa que reproducen poemas de amor y de deseo de literatos iraníes y referencias religiosas que aluden a la mujer en la fe islámica. La yuxtaposición de textos en caligrafía persa en las fotografías de Neshat es una de sus características más destacadas y un símbolo de resistencia, pues, aunque a la mujer se la haya privado de voz en muchas culturas islámicas, se obstina en expresarse a través de la palabra escrita.
Llegado a un punto, a Shirin Neshat se le queda corta la fotografía con sus imágenes estáticas. Desea expresarse de una forma más sutil y poética. Por ello, a partir de 1997 se interesa por el medio cinematográfico. Su primer vídeo será “Turbulent”, en el que usa dos proyecciones simultáneas para narrar una historia. Ese mismo formato, el de dos pantallas enfrentadas, lo aplicará también a sus siguientes trabajos: “Rapture” (1999) y Fervor (2000). Son vídeo instalaciones donde se examinan las relaciones de género en las sociedades islámicas y la carga de violencia que las envuelve. En esta trilogía, la autora usará el blanco y negro, al igual que en sus primeras series fotográficas, no sólo como un elemento estético, sino como un juego de contraposiciones entre un mundo femenino y otro masculino, a modo de un enfrentamiento cromático básico. “Rapture” ha sido calificada por el filósofo y crítico Arthur Danto como ejemplo de “una obra maestra” del arte contemporáneo. A sus primeros filmes le siguen trabajos en vídeo cada vez más sofisticados y profundos, de una extraordinaria belleza lírica, donde trata de recuperar su propia identidad y el de su cultura desde un espíritu nómada que convive con el mestizaje entre Oriente y Occidente. Ella posee la mirada de la exiliada, a través de la que intenta reconciliar ambas culturas o, al menos, buscar respuestas al conflicto de la identidad y la representación. Muestra la complejidad de Oriente de una forma conceptual para abrir una brecha en la comunicación con las sociedades occidentales. Shirin Neshat, muy interesada en la temática feminista, hace hincapié, a través de sus obras, en la capacidad de la mujer musulmana para hallar sus propios canales de resistencia y de expresión, a pesar de las serias restricciones que la sociedad patriarcal islámica le impone. Nos habla de un feminismo oriental distinto a los postulados del feminismo occidental, pero igualmente válido para subvertir el orden masculino represor.
(clicar en el cartel para agrandar)