18-may-2008

La petite mort - poesía audiovisual

A veces, te hacen regalos tan bonitos como este.

Creado por el estudio Xnografics para Late Chocolate

[ Visto en el Blog de Magnoliart ]

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16-may-2008

Pierre Molinier - Autorretrato y Lenah

₪ Dedicado a Pe-Jota por nuestras increíbles coincidencias ₪
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Ficha técnica:

Título: Autoportrait fetiche a l'éperon d'amour sur le fauteuil (Autorretrato fetiche con el espolón de amor sobre el sillón)
Fecha creación: 1965

Técnica: impresión tradicional sobre gelatina de plata

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Ficha técnica:

Título: Lenah
Fecha creación: 1968
Técnica: impresión tradicional sobre gelatina de plata (fotomontaje)


Pierre Molinier (1900 - 1976), pintor y fotógrafo francés, nacido en Burdeos, donde transcurrirá la mayor parte de su vida. En su primera etapa, más consagrada a la pintura y al dibujo, expone regularmente en los salones como miembro de la Sociedad de Artistas Independientes de su ciudad natal. Sus paisajes y naturalezas muertas, en esta época, se aproximan a los planteamientos impresionistas, mientras que sus retratos y autorretratos poseen matices mucho más expresionistas. A comienzo de los años 50, a raíz de la presentación de su obra "Le Grand Combat", juzgada como indecente, en la que ya aparecen claramente reflejadas las obsesiones eróticas y fetichistas, que caracterizarían toda su trayectoria posterior, se produce una ruptura con su comunidad artística.

A mediados de los 50, Molinier contacta con André Breton, quién le apoyaría para integrarlo en su grupo y exponer en París, llegando a componer la portada del nº 2 de la revista "Le Surréalisme même" y participando en ediciones posteriores. Formaría parte del movimiento surrealista, aunque sus planteamientos y opiniones diferían, a menudo, del Surrealismo. En 1965 el detonante del conflicto con sus compañeros de grupo sería la presentación de un lienzo que consideraron demasiado irreverente, titulado: "Oh!... Marie, Mère de Dieu" (¡Oh!... María, Madre de Dios). Ello, unido a su difícil carácter, a menudo blasfemo y obsceno, acabaría desembocando en un alejamiento de Breton y los surrealistas.

Finalmente, Molinier se recluyó en su pequeño apartamento de Burdeos, prácticamente marginado y aislado del resto del mundo, frecuentado en ocasiones por su pequeño grupo de amigos y amantes (hombres y mujeres), donde se consagrará totalmente a su obra plástica y en especial a la fotografía, camino que ya había emprendido desde los años 60. Su obra fotográfica, basada principalmente en autorretratos y en composiciones de fotomontajes, donde Moliner se erige en el propio objeto y sujeto de la obra, es una de las expresiones eróticas más fascinantes que ha dado el arte del siglo XX. Pierre Moliner, precursor del Body Art, se reinventa una y mil veces a través de un transformismo narcisista, en el que usará sus fetiches femeninos favoritos como medias, zapatos de tacón de aguja, corsés, guantes, etc. y objetos fálicos, tales como variados consoladores elaborados por él, para convertirse en un ser imaginario, andrógino, casi mitológico, que reúne en sí mismo la esencia de ambos géneros. Recrea un erotismo onanísitico, de gozo autosuficiente y egocéntrico y de tono sadomasoquista, transgrediendo a su vez los valores ortodoxos de la virilidad. Para sus características composiciones "calidoscópicas", se sirve del fotomontaje y de la integración de múltiples fragmentos corporales, a modo de piernas, torsos y brazos de maniquís creados por él, al estilo de las muñecas de Hans Bellmer.

Pierre Molinier se suicidaría en 1976 en su apartamento, mandando una nota a sus amigos que decia: "Je me tue. La clé est chez le concierge." (Me mato. La llave la tiene el conserge.). Era una muerte anunciada. Ya en los años 50 expresó reiteradamente su deseo de morir. Se construyó una cruz, de las de cementerio, con el siguiente epitafio: "Aquí yace Pierre Molinier, nacido el 13 de Abril de 1900, muerto hacia 1950. Fue un hombre sin moralidad. Inútil llorar por él." Su suicidio fue un acto sereno y meditado, enmarcado en un escenario elaborado, como si se tratase de la culminación de su obra, en la que inevitablemente todo el proceso de manipulación del cuerpo debiera acabar en su desintegración.

En esta ocasión, he escogido dos fotografías del autor, que estimo muy representativas, pues encarnan el imaginario que repetirá de forma obsesiva. Por un lado, su autorretrato en actitud de gozo narcisista, travestido en ese ser andrógino que exhibe los atributos femeninos y masculinos al mismo tiempo, como deseo de perfección. Por otro, un fotomontaje a modo de reiteración fetichista de un cuerpo fragmentado en el que queda plasmado su obsesión por las piernas y sus complementos fetiches.

A quién le interese conocer mejor la obra y la vida de Pierre Moliner, le recomiendo el magnífico artículo de José Miguel G. Cortés en “Acción Paralela nº3”.

Vídeo-galería - Pierre Molinier

15-may-2008

Voz en off...

Media luna desdibujada por una cortina de nubes, como una mancha lechosa. Las estrellas no se dejan ver. Noche triste de mayo, acunada por una brisa tenue y fría que convierte la azotea en un bastión hostil. No hay nada que ver desde aquí arriba. Diseminadas, lejos, ventanas encendidas que no dejan traslucir lo que se cuece en sus hogares. No me interesa, en realidad. Termino de fumarme el cigarrillo y bajo. En el umbral de la puerta observo el termómetro. Los grados indican mayor tibieza de la que percibe mi piel. No es la brisa, debo ser yo. El frío es interior.

Frente a la pantalla del ordenador, mis dedos se inquietan sobre el teclado. Están deseosos por recibir la orden del cerebro. -Rienda suelta a las emociones.-

Voz en off: -¡Grita! Las teclas son tu instrumento. Laméntate con ellas. Pierde la maldita compostura. ¿Qué te importa lo que nadie piense? Ibas a ser valiente, ¿lo recuerdas?

X: -Sí, lo recuerdo…-

Voz en off: -¿Y qué coño has hecho con tu valentía?-

X: -Qué sé yo. No es tan fácil...-

Voz en off: -Por supuesto, no es tan fácil cuando una va por ahí meneando el culo como si fuese la Madame Pompadour de la postmodernidad, enarbolando la bandera del libertinaje.

X: -No digas gilipolleces-

Voz en off: -¿La Rosa de Luxemburgo del fetichismo? No, que esa vestía fatal.

X: -Ojjj, cuando te pones sarcástica, no te soporto.

Voz en off: -No es por joder, querida, ¿pero te has fijado en las pintas que te traes esta noche? Esa túnica moruna no pega ni con cola con los zapatos negros de tacón que llevas puestos. ¿No estarías más cómoda con las babuchas? Más combinada, desde luego.

X: -Me apetece llevarlos y punto-

Voz en off: -¿Se puede saber para qué?-

X: -Los estoy sudando.-

Voz en off: -Jajaja. No me hagas reír. ¿Sudando? Los estás empapando de lágrimas. ¿No sabes que cuando una llora, conviene desmaquillarse el rímel? Te estás poniendo hecha un adefesio. -

X: -Oye, ¿a ti quién te ha dado vela en este entierro? ¡Desaparece de una puñetera vez!-

Voz en off: -Oh, la señora está de mala leche. Sé que esto no te gustará oírlo, pero que sepas que te empiezas a parecer a tu madre. Llena de mocos, pero arrogante.-

X: -¡Que te largues!-

Voz en off: -Pues aquí te quedas, bonita –Plofff-

[Y se hizo el silencio.]

Recupero la quietud y con ella las puntas de mis dedos se relajan. Acarician las teclas. Se abandonan sobre el recuerdo de tantas palabras escritas. Cascadas de letras para historias de pasión sin carne. Besos que no di detrás del espejo.

Esta noche de mayo, mis zapatos brillan más que la luna.
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  • Fotografía: Dellacroix & Dellfina

Aretha Franklin - Sweet Bitter Love

11-may-2008

WC: del water al closet

Hace ya bastantes años, cuando se inauguró la flamante renovación de la estación de Atocha, me encaminé hacia ella no para admirar el jardín tropical, ni el fálico diseño de los AVE, sino para ver qué tal andaba el tradicional ligue en los váteres. Sorprendentemente, no había ninguna señal que indicara el emplazamiento de los servicios públicos. Tras varios paseos por la estación, conseguí dar con el lugar, que estaba ubicado en un sitio casi imposible de encontrar: en un entresuelo sombrío, en medio de un tramo de escaleras mecánicas, y solo accesible tras pagar el billete para los trenes de cercanías. Vamos, que hasta un avezado explorador como yo estuve a punto de abandonar. A pesar de lo escondido del lugar, con el tiempo los maricas conseguimos encontrarlo y pudimos continuar con los juegos que se dan en los váteres de todas las estaciones del mundo.

En todo caso, aquello me pareció un mal presagio, una arquitectura represora para disuadir a los maricas de lo que desde siempre ha sido un espacio público de ligue y de relación. Años después, en vista de que el acoso de los guardias jurados no era suficiente para erradicarnos de aquellos váteres, construyeron unos muros exagerados entre los urinarios, de casi dos metros de altura. Aquello nos desmoralizó bastante, pero meses después ya habíamos desarrollado nuevas estrategias, colocándonos descaradamente a un metro de distancia del urinario para conseguir salvar ese otro "muro de la (des)vergüenza".

Es sólo un ejemplo, pero hay muchos más, un silencioso despliegue de estrategias sobre los espacios: detenciones en los váteres de las estaciones de Barcelona y Valencia, policías ligando como gancho en los váteres de Burgos (el KGLB, Kolectivo de gays y lesbianas de Burgos intervino con el grito de guerra "que la Secreta no vigile tu bragueta"), cierre de Parque del Retiro por las noches, controles en la Casa de Campo, batidas en las playas, clausura de numerosos váteres públicos...

Lo más preocupante no es la aplicación de esta micropolítica represiva, sino el silencio con que la comunidad gay la está aceptando. La llegada de los barrios gays (Chueca, el Gaixample) ha traído muchos espacios interesantes para ligar y relacionarse, pero pagando. Y paralelamente, asistimos al desmantelamiento de numerosos espacios públicos gratuitos. En estos tiempos de crítica contra el integrismo, los países occidentales estamos sufriendo otro tipo de integrismo mucho más discreto, pero no menos efectivo: la privatización del cuerpo y del espacio. La ciudad ha tenido siempre espacios azarosos, no marcados, nómadas, secretos, abiertos, era un espacio liso (Deleuze). Este proceso de privatización cierra los espacios y determina dónde van a poder relacionarse los cuerpos, se produce un espacio estriado, con fronteras que definen un adentro y un afuera: ahora tenemos que ligar en los bares gays, en las discotecas, en las saunas, en los cuartos oscuros, en kddas de prepago, en las sex-shops, es decir, en locales privados. Y con el proceso nuestro propio cuerpo se privatiza, no porque compremos cuerpos, sino porque compramos espacios, pagamos para poner nuestro cuerpo a circular en el mercado de la carne.

La ciudad es también un espacio de resistencia. Como las viejas guerrillas, los gays deberíamos saber que los escondites que se desvelan, se pierden irreversiblemente, se queman, ya no se recuperan. Estamos renunciando sin rechistar a espacios que hemos okupado durante décadas para disfrutar gratuitamente entre nosotros: muelles, playas, parques, váteres, paseos, aparcamientos. Incluso en tiempos de represión política, como en el franquismo o en la dictadura argentina, esos espacios han sido lugares de resistencia, donde las maricas hemos sobrevivido con códigos clandestinos y móviles (ver el extraordinario libro "Fiestas, baños y exilios; los gays porteños en la última dictadura", de Flavio Rapisardi y Alejandro Modarelli, Editorial Sudamericana, 2001).

La okupación de los espacios es siempre algo político. Convertir un váter en un espacio de ligue marica es un acto de cambio social, y una subversión de las formas de relacionarse. No necesitamos una plataforma política para encauzar nuestras reivindicaciones, muchas acciones y prácticas de los maricas son políticas en sí misma. La plataforma del zapato de un travesti es más política que la plataforma Izquierda Unida. Los maricas ya fuimos expulsados del tiempo. No dejemos que nos expulsen también del espacio.


Texto de Javier Sáez

http://www.hartza.com/

  • Fotografía: Steven Meisel

06-may-2008

Fausto 5.0 (2001) - Isidro Ortiz, Alex Ollé, Carlos Padrissa




Ficha técnica de la película:

Título original: Fausto 5.0 (Faust 5.0)

Año: 2001

País: España

Director: Isidro Ortiz, Alex Ollé, Carlos Padrissa

Guión: Fernando León de Aranoa

Música: Joseph María Sanou & Toni M. Mir

Fotografía: Pedro del Rey

Reparto: Miguel Ángel Solá, Eduard Fernández, Najwa Nimrii

Género: Drama

Sinopsis:
"Si alguien hiciera realidad tus deseos, ¿qué pedirías?...

El doctor Fausto es un hombre cuya vida se desmorona. Especialista en el campo de la medicina terminal, toda su vida se desarrolla entre pacientes al borde de la muerte. Él mismo, encerrado en un trabajo rutinario y desalmado, se está convirtiendo en un cadáver. Fausto es un hombre sin sueños, más cerca de la muerte que de la vida.

El único contacto que el doctor tiene con la realidad es Julia, su ayudante. Ella será quien perciba los cambios que experimenta Fausto, hasta verse involucrada, sin saberlo, en el juego de los deseos.

El Doctor Fausto tiene que participar en una convención sobre medicina terminal que se celebra en una ciudad indefinida, un paisaje urbano futurista y decadente, reflejo de la sociedad enferma y desgastada del momento. Al llegar, en la estación, tropieza con Santos Vella, un hombre que afirma haber sido paciente suyo. Lo que Santos le dice, asombre y asusta a Fausto: asegura haberle desahuciado ocho años atrás.

Santos es un ser grosero, inquietante y seductor, un tipo charlatán y arrogante que se inmiscuye sin contemplaciones en la vida del doctor, un guía con dotes de prestidigitador, empecinado en confrontar a Fausto con lugares nada transitados en su vida. Santos guiará a Fausto a través de un viaje alucinante por su propia conciencia.

Santos le hace la mejor de las propuestas: convertir cualquiera de sus deseos en realidad. Los deseos de Fausto son órdenes para Santos. De hecho, antes incluso de que el doctor pueda sospecharlo, ya lo está haciendo y le está proporcionando una urgencia que Fausto tenía olvidada: el sexo.

Comienza un viaje por un túnel del que Fausto no saldrá con el mismo rostro.

"Hay deseos que se convierten en pesadillas."

Crítica: Arriesgada reflexión, casi en clave experimental, sobre el mito de Fausto. Supuso el debut en el cine del grupo teatral La fura dels Baus, un prestigioso grupo de vanguardia catalán que, con sus insólitas propuestas, creadas siempre a partir de singulares atmósferas y estéticas diferentes (alejadas totalmente de lo convencional), no dejan a nadie indiferente. (FILMAFFINITY)

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Esta película ha pasado casi desapercibida en el triste panorama de la exhibición cinematográfica o a mí me lo ha parecido. No la visioné en un cine, que hubiera sido lo suyo, dada su magnífica fotografía, sino en DVD, tiempo después de su estreno. Y realmente me impresionó. Tiene una estética ácida y decadente, con matices industriales y fetichistas, muy peculiar. La ambientación llega a ser asfixiante, de forma que intensifica la angustia del drama psicológico que interpretan los magníficos actores. A pesar de la extravagancia dialéctica y estética con que es reinterpretado el Fausto de Göthe, la historia se nos hace creíble a través del viejo enfrentamiento razón-pasión que de alguna forma, tal vez menos radical, persiste en nuestras conciencias.

La puesta en escena, los diálogos, a veces complicados, la interpretación… son fascinantes. Sólo por su impacto visual merece la pena ser vista. A mí me encantó.

Os dejo el enlace a su web, que estéticamente es un pequeño a
nticipo de lo que nos espera en la película: Fausto 5.0

05-may-2008

Dos sonrisas para un lunes...

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Nada mejor que empezar un lunes con unas ráfagas de humor lúcido salpicado de cáustica ternura.
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El genial autor es RATA PEREZOSA. En su blog encontrareis más sonrisas inteligentes.
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02-may-2008

Rima II (Gustavo Adolfo Bécquer)

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Yo me he asomado a las profundas simas
de la tierra y del cielo,
y les he visto el fin o con los ojos
o con el pensamiento.
Mas ¡ay! de un corazón llegué al abismo
y me incliné un momento,
y mi alma y mis ojos se turbaron:
¡Tan hondo era y tan negro!

Del “Libro de los gorriones” 1868

Gustavo Adolfo Bécquer

27-abr-2008

James Joyce - Cartas de amor a Nora

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[Una de ellas]
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2 de diciembre de 1909
44 Fontenoy Street, Dublín

Querida mía, quizás debo comenzar pidiéndote perdón por la increíble carta que te escribí anoche. Mientras la escribía tu carta reposaba junto a mí, y mis ojos estaban fijos, como aún ahora lo están, en cierta palabra escrita en ella. Hay algo de obsceno y lascivo en el aspecto mismo de las cartas. También su sonido es como el acto mismo, breve, brutal, irresistible y diabólico.

Querida, no te ofendas por lo que escribo. Me agradeces el hermoso nombre que te di. ¡Si, querida, "mi hermosa flor silvestre de los setos" es un lindo nombre! ¡Mi flor azul oscuro, empapada por la lluvia! Como ves, tengo todavía algo de poeta. También te regalaré un hermoso libro: es el regalo del poeta para la mujer que ama. Pero, a su lado y dentro de este amor espiritual que siento por ti, hay también una bestia salvaje que explora cada parte secreta y vergonzosa de él, cada uno de sus actos y olores. Mi amor por ti me permite rogar al espíritu de la belleza eterna y a la ternura que se refleja en tus ojos o derribarte debajo de mí, sobre tus suaves senos, y tomarte por atrás, como un cerdo que monta a una puerca, glorificado en la sincera peste que asciende de tu trasero, glorificado en la descubierta vergüenza de tu vestido vuelto hacia arriba y en tus bragas blancas de muchacha y en la confusión de tus mejillas sonrosadas y tu cabello revuelto. Esto me permite estallar en lágrimas de piedad y amor por ti a causa del sonido de algún acorde o cadencia musical o acostarme con la cabeza en los pies, rabo con rabo, sintiendo tus dedos acariciar y cosquillear mis testículos o sentirte frotar tu trasero contra mí y tus labios ardientes chupar mi pija mientras mi cabeza se abre paso entre tus rollizos muslos y mis manos atraen la acojinada curva de tus nalgas y mi lengua lame vorazmente tu sexo rojo y espeso. He pensado en ti casi hasta el desfallecimiento al oír mi voz cantando o murmurando para tu alma la tristeza, la pasión y el misterio de la vida y al mismo tiempo he pensado en ti haciéndome gestos sucios con los labios y con la lengua, provocándome con ruidos y caricias obscenas y haciendo delante de mí el más sucio y vergonzoso acto del cuerpo. ¿Te acuerdas del día en que te alzaste la ropa y me dejaste acostarme debajo de ti para ver cómo lo hacías? Después quedaste avergonzada hasta para mirarme a los ojos.

¡Eres mía, querida, eres mía! Te amo. Todo lo que escribí arriba es sólo un momento o dos de brutal locura! La última gota de semen ha sido inyectada con dificultad en tu sexo antes que todo termine y mi verdadero amor hacia ti, el amor de mis versos, el amor de mis ojos, por tus extrañamente tentadores ojos llega soplando sobre mi alma como un viento de aromas. Mi pija está todavía tiesa, caliente y estremecida tras la última, brutal embestida que te ha dado cuando se oye levantarse un himno tenue, de piadoso y tierno culto en tu honor, desde los oscuros claustros de mi corazón.

Nora, mi fiel querida, mi pícara colegiala de ojos dulces, sé mi puta, mi amante, todo lo que quieras (¡mi pequeña pajera amante! ¡mi putita folladora!) eres siempre mi hermosa flor silvestre de los setos, mi flor azul oscuro empapada por la lluvia.

JIM
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*Nota: Nora Barnacle fue la compañera y esposa de James Joyce, la mujer con la que compartió su vida. Con ella tuvo dos hijos. Giorgio, que nació en 1905 y dos años después nació su segunda hija, Lucía.
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(Traducción: Felipe Rua Nova)
  • Fotografía: Yva Richard